Demasiados calendarios esperando que la alegría llegue

Fuente: Radio Universidad de Chile /  9-6-2009

Señor Director:

Ni los Presidentes que se han sucedido en La Moneda, ni los parlamentarios de la Concertación, han querido que las cosas cambien en nuestro país. Ellos han gobernado y legislado sólo para un sector de la sociedad y yo les  pregunto ¿acaso los chilenos que salieron del país para resguardar su libertad e integridad física no cuentan? ¿Los presos políticos de la dictadura, que se vieron conminados a cambiar su libertad por el extrañamiento, son de una nacionalidad aparte? ¿Los presos políticos que buscaron la libertad por sus propios medios, son súper héroes y por eso no sufren la querencia? ¿Las familias de estos compañeros son muy poca cosa para que se busque una solución al EXILIO, que ha mantenido en esta pseudo democracia?

 

¡Señores políticos!, USTEDES no únicamente han castigado a los que dieron más en la lucha contra Pinochet, sino que hoy día siguen aplicando su modelo y emplean los mismos mecanismos que el dictador usó durante diecisiete años: la exclusión, la miseria, la tortura, la represión, los allanamientos, el exilio, la cárcel, la muerte. USTEDES son los cómplices de estos atropellos a los derechos humanos, porque se han contentado con remodelar una Constitución Política que es una basura, una vergüenza para cualquier nación que se llame democrática. No han sido capaces redactar una nueva Carta Magna, donde los derechos y deberes sean para TODOS los chilenos por igual.

¿Con qué moral nos piden que les creamos, si hace veinte años con una rayita les dimos nuestro apoyo y nos traicionaron? ¿O es que creen que un bono por aquí, un computador por allá, o un convenio estatal, hacen que uno se olvide de lo que prometieron?

La alegría no llegó para todos los chilenos porque USTEDES así lo han querido. Sin embargo, muchos de ustedes vivieron en carne propia el destierro, experimentaron lo que fue pasar navidades y cumpleaños lejos del terruño que los vio nacer, sufrieron cuando no pudieron estar presentes en el funeral de un familiar, y supieron lo que fue criar a los hijos entre dos culturas y contarles como en un cuento de hadas, la historia de los abuelos, los tíos y los primos;  en cambio hoy día, esto forma parte del olvido y no se conmueven con las familias que todavía anhelan el rencuentro con sus hijos desterrados.

Señores parlamentarios que viven a costa del erario de todos los chilenos, ¿dejarán de pensar alguna vez  en sus bolsillos y se pondrán en el lugar de los compatriotas que no llegan a fin de mes?, ¿serán capaces de darle al país una ley de educación de calidad, no mercantilista y que promueva el desarrollo intelectual de todos los estudiantes?, ¿lograrán destaparse los oídos para escuchar las consignas populares?, y por último ¿harán algo para botar las barreras que impiden el ingreso al país a numerosos chilenos, que fueron enjuiciados y condenados con las leyes del dictador?

¡Recuerden!, USTEDES tienen la memoria corta, pero el pueblo no.


Rossana Cárcamo

Bélgica